Villa Crespo, barrio de tango
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El Sanber

Villa Crespo, barrio de tango

Paquita Bernardo, Osvaldo Pugliese, Celedonio Flores, Gardel... Tango en Villa Crespo se dice San Bernardo.

Desde siempre el Café San Bernardo estuvo ligado al barrio y al tango. En este Bar Notable, por ejemplo, se presentó más de una vez Paquita Bernardo, “La Flor de Villa Crespo”, primera bandoneonista argentina y en cuya orquesta debutara un jovencísimo Osvaldo Pugliese, célebre vecino del barrio.

También caminaba las calles y los cafés de Villa Crespo un tal Celedonio Flores, quien se mudara al barrio a la edad 14 años. Boxeador amateur y poeta autodidacta, fue alrededor del año 1920 cuando decidió enviar un poema titulado “Por la pinta” a un concurso de poesía organizado por el diario Última Hora. Dicho poema ganó el concurso semanal y Celedonio fue premiado con cinco pesos.

Pero ese no fue el premio mayor que recibiera, ya que la publicación de esos versos llamó la atención, nada más y nada menos, que de Carlos Gardel, quien junto a su guitarrista lo buscó y le comunicó que querían hacer un tango con esos versos. Solo le pidieron permiso para cambiarle el nombre. Es por eso que hora, parafraseando al propio Celedonio, podemos decir “ya no sos mi Por la Pinta, ahora te llaman Margot”.

Se dice que cuando el morocho del Abasto vió por primera vez a ese adolescente de veintitantos años, dudó de que fuera el autor real de aquel poema y le dijo: “¿quién te escribió estos versos, fue tu tío?”. Pero Celedonio no se echó atrás, al contrario, y sacó del bolsillo un papel arrugado con otro poema. Carlitos, sin saberlo aún, estaba leyendo los versos de “Mano a Mano”, que luego convertiría en uno de los tangos más famosos y por el cual el Negro Cele recibiera un importante premio que Gardel le entregaría de sus manos, dicen los historiadores, en una mesa del Café San Bernardo.

Y fue así como comenzó la historia de Celedonio Flores, el poeta de Villa Crespo, junto a Gardel.

Luego vendrían muchas más colaboraciones y muchos más grandes tangos que grabarían juntos: “La Mariposa” ,“El Bulín de la calle Ayacucho”, “Gorriones”, “Viejo Smocking” y tantos otros más.

No hay manera de decir Villa Crespo y no pensar en bohemia y en el tango. De la misma forma en que no es posible decir Villa Crespo, y no pensar en el Café San Bernardo.