Villa Crespo, diversidad y gastronomía
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Gastronomía

Villa Crespo, diversidad y gastronomía

La historia de un barrio que comenzó allá lejos y hace tiempo, debido a la instalación en esa zona de la Fábrica Nacional de Calzado, y que de a poco se ha ido transformando en uno de los polos textiles y gastronómicos más importantes de la ciudad.

El pasado 3 de junio Villa Crespo cumplió 128 años. Mucho ha pasado desde que, allá por 1888, la Fábrica Nacional de Calzado se instalara en esa zona dando origen a un complejo industrial y haciendo que las familias de los trabajadores, casi todos inmigrantes, se trasladaran al barrio. Su mentor y gerente, Don Salvador Benedit fue decisivo en la consolidación institucional y cultural del barrio, y es por eso que hoy es considerado el padre espiritual de Villa Crespo.

La instalación de la fábrica fue apadrinada por el entonces intendente municipal, Antonio Crespo; de ahí el nombre que más tarde adoptaría el barrio, aunque durante un buen período se lo siguió llamando “San Bernardo”, por la Parroquia de San Bernardo, más conocida como “Parroquia del Cristo de las Manos Rotas”.

La presencia de esta fábrica transformó rápidamente la zona en un núcleo comercial y obrero, con los conventillos como hogares de los trabajadores y los bares y cafés como lugares de encuentro y ocio al terminar la jornada, lo que le fue dando al barrio esa impronta de colectividades de inmigrantes, obreros y comerciantes, y ese aire de bohemia y tango que se respiraba (y se respira aún) en los bares de Villa Crespo, como el Café San Bernardo, reducto de poetas y tangueros de la vieja guardia como Celedonio Flores, Paquita Bernardo y Osvaldo Pugliese, entre otros.

Si bien en las décadas del 60′ y del 70′ el barrio experimentó una depresión comercial y demográfica que se extendió en el tiempo, desde ya varios años Villa Crespo ha experimentado un crecimiento y una renovación que lo han vuelto a poner de moda posicionándolo como un nuevo polo textil y gastronómico de la ciudad.

Podemos decir que Villa Crespo, el de hoy, sigue siendo un barrio cosmopolita y comercial, tanguero y bohemio, lleno de cafés, bares y restaurantes, donde la diversidad cultural es el rasgo distintivo que lo hace especial.