Historia
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HISTORIA

El Café San Bernardo nace a principio del siglo XX y debe su nombre a la “Parroquia San Bernardo” ubicada en la calle Gurruchaga al 171 y también conocida como la iglesia del "Cristo de las Manos Rotas".

En poco tiempo se transforma en el principal lugar de encuentro del barrio, lugar que hoy, luego de más de 100 años, sigue ocupando...

“El Sanber”, como se lo conoce en la jerga porteña, a día de hoy, sigue siendo un reducto para la bohemia porteña, un lugar de encuentro para la gente del barrio y una visita casi obligada para cualquier turista que desee descubrir esa magia de los cafés porteños de antaño.

Los bares porteños

La historia de los bares porteños comienza, allá lejos y hace tiempo, a finales del siglo XVIII. Surgen de la necesidad del pueblo de reunirse a discutir las problemáticas del Virreinato primero y a forjar el destino político del país luego.

También de la necesidad de las clases altas de contar con un punto de encuentro donde pasar el rato jugando a las cartar, al “villar” y tomándose una copa; del mismo modo que las clases marginales de aquellos tiempos, esos gauchos, indios o negros que la aristocracia miraba de reojo, tenían sus pulperías para reunirse.

A medida que la ciudad avanza y extiende sus límites, las viejas pulperías también comienzan su tranformación; convirtiéndose en el punto de reunión de las más diversas clases sociales, ya mezcladas, en torno a la mesa de un “Café”, de una vez y para siempre.

Los Cafés Porteños forman parte fundamental de la historia argentina y fueron escenario de diversos hechos culturales. Por sus mesas pasaron personalidades del ambiente artístico y político del país; cobijando bajo su techo a una compleja y amplia fauna de compadritos, poetas, bohemios y músicos, por supuesto y sobre todo, ligados al tango.

Hacia el año 1880 y gracias una antigua fábrica de calzados que se instalaría por esos años sobre las márgenes del arroyo Maldonado, nace el barrio de Villa Crespo; un barrio de inmigrantes, trabajadores de esa fábrica en su mayoría, que irían transformando el barrio en un crisol de colectividades y culturas. Pronto el barrio se llenó de vida y de ruido, de música y poesía, y aparecieron los conventillos y los cafés del barrio, lugares únicos donde las charlas alrededor de un pocillo de café desintegraban las fronteras y las nacionalidades.

El Café San Bernardo nace a principio del siglo XX y debe su nombre a la “Parroquia San Bernardo” ubicada en la calle Gurruchaga al 171 y también conocida como la iglesia del "Cristo de las Manos Rotas".

En poco tiempo se transforma en el principal lugar de encuentro del barrio, lugar que hoy, luego de más de 100 años, sigue ocupando. Por sus mesas pasaron nombres ilustres de la historia argentina como Celedonio Flores, Leopoldo Marechal, el actor Osvaldo Miranda o Paquita Bernardo, “La Flor de Villa Crespo”, primera bandoneonista profesional argentina, y en cuya orquesta tocaba nada más y nada menos que el maestro Osvaldo Pugliese, quien estudiaba piano en el barrio y llegaría a debutar públicamente en el Café San Bernardo. t

“El café, Bar y Billares San Bernardo de Corrientes, entre Acevedo y Gurruchaga, supo ser la más importante sala de billares del barrio, en las cuales más de una vez se lucieron los hermanos Navarro. Solían presentarse orquestas de tango y a sus mesas se sentaron el “negro” Celedonio Flores y Carlos De La Púa.” 'De tango & Cafés', de Marcelo Oscar Ohienart, pag.28.

El poeta Juan Gelman comentaría alguna vez que “El tema siempre fue el barrio, lo que más me marcó. Los partidos de billar eran el en Café San Bernardo...”. “Un día -dice Gelman- llegó al San Bernardo el poeta Celedonio Flores; en ese bar Gardel le había dado el premio por la letra de 'Mano a mano' cuando era muy joven. La leyenda sostiene que Gardel le dijo: 'Decime pibe, ¿quién te escribió la letra, tu tío?' t “Jugué al billar –mal, claro- en el café San Bernardo, que sigue siendo el Trianón en un tango.” t

También entre sus mesas el cantante Kevin Johansen ha grabado algún que otro video t t y se han filmado varios documentales, series y cortometrajes; material testigo de una historia viva que continúa escribiéndose entre las paredes centenarias de este viejo café.

En el año 2012 recibe el reconocimiento de la Legislatura de Buenos Aires como Sitio de Interés Cultural y en el 2014 es nombrado Bar Notable de Buenos Aires.

En definitiva, “El Sanber” es un lugar donde desaparecen las diferencias; donde la edad, la religión o la nacionalidad no importan demasiado. Y esto es parte esencial de una mística única, un lugar donde un partido de ping pong, una mano de truco o una partida de billar siempre serán buenas excusas para conocer gente y vivir nuestra historia, hoy.